Salario mínimo en México: El salario mínimo en México ha sido uno de los indicadores más importantes para medir el bienestar económico de los trabajadores. A lo largo de la historia, este ingreso ha reflejado tanto los retos como los avances en materia laboral y social. En 2026, el país celebra un aumento histórico que marca un antes y un después en la política salarial, consolidando un esfuerzo de décadas por mejorar las condiciones de vida de millones de personas.
Los primeros pasos: 75 centavos diarios
El salario mínimo en México tuvo sus orígenes en la década de 1930, cuando se estableció un ingreso básico de apenas 75 centavos diarios. En aquel entonces, la economía nacional enfrentaba grandes desafíos y el objetivo era garantizar un ingreso mínimo que permitiera cubrir necesidades esenciales. Aunque la cantidad era simbólica, representó un avance significativo en la protección de los derechos laborales y sentó las bases para futuras reformas.
Evolución durante el siglo XX
A lo largo del siglo XX, el salario mínimo experimentó múltiples ajustes. En las décadas de 1950 y 1960, los incrementos buscaban acompañar el crecimiento económico del país, aunque muchas veces quedaban rezagados frente a la inflación. En los años 80 y 90, México enfrentó crisis económicas que afectaron directamente el poder adquisitivo de los trabajadores. Durante ese periodo, el salario mínimo perdió gran parte de su capacidad de compra, lo que generó un debate constante sobre la necesidad de fortalecerlo.
Reformas en el siglo XXI
Con la llegada del siglo XXI, se impulsaron nuevas políticas para recuperar el valor del salario mínimo. En la primera década, los aumentos fueron modestos, pero a partir de 2016 se inició un proceso de recuperación más acelerado. El objetivo era que el salario mínimo dejara de ser un ingreso simbólico y se convirtiera en un verdadero instrumento de bienestar social. Estos cambios respondieron a la presión de organizaciones laborales, académicos y ciudadanos que exigían un ingreso digno.
El papel de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos
La Comisión Nacional de Salarios Mínimos (CONASAMI) ha sido la institución encargada de definir los ajustes anuales. Su labor consiste en analizar la inflación, el crecimiento económico y las necesidades básicas de los trabajadores. A través de estudios técnicos y consultas con diversos sectores, la comisión establece los incrementos que buscan equilibrar la economía nacional con la justicia social. En 2026, su papel ha sido fundamental para consolidar el aumento histórico.
Aumentos recientes y recuperación del poder adquisitivo
En los últimos años, México ha registrado incrementos significativos en el salario mínimo. Entre 2019 y 2025, los aumentos fueron constantes y superiores a la inflación, lo que permitió recuperar parte del poder adquisitivo perdido en décadas anteriores. Estos incrementos se tradujeron en mejoras para millones de trabajadores, especialmente en sectores como el comercio, la construcción y los servicios. El aumento de 2026 representa la culminación de este proceso de recuperación.
El aumento histórico de 2026
En enero de 2026, el salario mínimo en México alcanzó un nivel histórico. El incremento aprobado busca garantizar que los trabajadores cuenten con un ingreso suficiente para cubrir la canasta básica y otros gastos esenciales. Este aumento no solo representa un avance económico, sino también un reconocimiento al esfuerzo de quienes han impulsado la lucha por un salario digno. Con este ajuste, México se coloca en una posición más competitiva dentro de América Latina en materia de justicia laboral.
Impacto en los trabajadores
El aumento del salario mínimo en 2026 tiene un impacto directo en la vida de los trabajadores. Al contar con un ingreso mayor, las familias pueden acceder a mejores condiciones de alimentación, vivienda y educación. Además, se fortalece la capacidad de ahorro y se reduce la dependencia de créditos informales. Este cambio también contribuye a disminuir la desigualdad y a mejorar la calidad de vida en comunidades rurales y urbanas.
Beneficios para la economía nacional
El incremento del salario mínimo no solo beneficia a los trabajadores, sino también a la economía en su conjunto. Al aumentar el poder adquisitivo, se impulsa el consumo interno y se fortalece el mercado nacional. Esto genera un círculo virtuoso en el que las empresas venden más, los trabajadores tienen mejores ingresos y el Estado recauda mayores impuestos. Además, se fomenta la formalización del empleo y se reduce la brecha entre trabajadores asalariados y aquellos en condiciones precarias.
Retos de implementación
A pesar de los beneficios, el aumento del salario mínimo también plantea retos importantes. Uno de ellos es garantizar que las pequeñas y medianas empresas puedan absorber el incremento sin afectar su viabilidad. Otro reto es evitar que los aumentos generen presiones inflacionarias que reduzcan el impacto positivo en los trabajadores. Para enfrentar estos desafíos, el gobierno ha diseñado programas de apoyo y financiamiento que buscan acompañar a las empresas en la transición.
Reacciones de la sociedad
La sociedad mexicana ha recibido con entusiasmo el aumento histórico de 2026. Organizaciones laborales y académicas han destacado la importancia de este avance, mientras que algunos sectores empresariales han expresado preocupación por los costos adicionales. Sin embargo, el consenso general es que el incremento era necesario para garantizar un ingreso digno y fortalecer la cohesión social. La medida ha sido vista como un paso decisivo hacia la construcción de un país más justo.
Comparación con otros países
En comparación con otros países de América Latina, el salario mínimo en México ha alcanzado un nivel competitivo. Aunque aún existen diferencias con naciones que tienen ingresos más altos, el aumento de 2026 coloca a México en una mejor posición regional. Este avance refleja el compromiso del país con la justicia social y la necesidad de garantizar que el trabajo sea reconocido de manera justa.
Perspectivas a futuro
El futuro del salario mínimo en México dependerá de la capacidad del Estado para mantener incrementos sostenidos y equilibrados. Se espera que en los próximos años se continúe con la política de aumentos superiores a la inflación, con el objetivo de consolidar la recuperación del poder adquisitivo. También será clave evaluar el impacto en las empresas y ajustar las políticas de apoyo para garantizar que el crecimiento económico sea inclusivo y sostenible.
Conclusión
El salario mínimo en México ha recorrido un largo camino desde los 75 centavos diarios de sus inicios hasta los aumentos históricos de 2026. Este avance representa un triunfo para los trabajadores y un compromiso del Estado con la justicia social. Aunque existen retos en la implementación, los beneficios son evidentes: mayor poder adquisitivo, reducción de la desigualdad y fortalecimiento de la economía nacional. El desafío hacia adelante será consolidar estas medidas y asegurar que todos los beneficiarios puedan adaptarse a las nuevas exigencias, fortaleciendo así la relación entre la sociedad y el Estado en materia de bienestar y seguridad económica.